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La Ruta de los Vestigios

Por muchos años existieron vagos antecedentes respecto de la primera cumbre alcanzada en esta torre de roca, los que con el pasar del tiempo se convirtieron casi en un mito que muchos quisieron esclarecer sin éxito. Sin embargo dos escaladores chilenos encontraron todas las respuestas, tras alcanzar la cima.

El 12 de diciembre de 2012 Armando Montero e Ignacio Vergara comenzaron con un particular reto que estaba pendiente en sus innumerables desafíos como escaladores en la Región de Aysén. Ese día comenzaron el ascenso al Cerro Palo, ubicado al poniente de Cerro Castillo y a 80 kilómetros al sur de Coyhaique.

Sin lugar a dudas esta no era una empresa fácil, además contaba con un sentido especial, porque en algunos libros y publicaciones que recopilan la historia del montañismo había pasajes que hablaban de la primera cumbre, realizada en 1976 por un equipo de neozelandeses. Así esta torre de roca comenzó a albergar un mito que diversos equipos extranjeros y nacionales quisieron dilucidar durante 36 años.

En febrero de 2012 un grupo de santiaguinos logró llegar a 100 metros de la cumbre, en donde encontraron restos de cuerda que creyeron eran vestigios del grupo neozelandés.

“Ese dato fue clave para nosotros, porque fue en la arista norte, por donde nadie se había atrevido a escalar”, explicó Armando Montero.

Con ese antecedente dijeron “por ahí vamos a ir nosotros” y comenzaron su travesía con bastantes nervios, porque la roca de El Palo no es de muy buena calidad, lo que la transforma en riesgosa, ya que al ir ascendiendo pueden desprenderse algunos bloques.

Ese no fue el único obstáculo porque también debieron cruzar un glaciar encordados, debido a las grietas existentes en esa zona.

En ese contexto Armando recuerda que “más que derribar el mito queríamos subir el cerro, y a veces pasa que entre más escarpada es una cumbre más atracción genera”. Con este espíritu comenzaron a encontrar restos de cuerda, los que les indicaban que iban por la ruta correcta: un canalón que se da por la cara norte.

El equipo de Santiago, previamente, dejó marcas que les permitieron identificar hasta donde llegaron ellos y les facilitó comprender que desde ahí en adelante todo era terreno nuevo o sólo recorrido por los neozelandeses.

“Pasamos eso y lo increíble fue que 10 ó 15 metros más arriba, de donde habían quedado nuestros amigos, ya la dificultad había bajado”, comentó Montero.

El Contacto

Hicieron cumbre y no lo podían creer. Se encontraron con una meseta de 20 metros de largo y ahí, en una pirca, se enteraron que ya compartían su paso por la tan deseada cima de El Palo.

“La abrimos y encontramos restos de nylon que envolvían una nota que decía 'Club Alpino Nueva Zelanda' y el nombre de los dos neozelandeses”, relató Armando.

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Se supo de la historia de estos dos chilenos en una revista de escalada y, a los tres meses de la publicación, les llegó un correo electrónico de uno de sus antecesores: Thomas Klerson, que ahora tenía como 70 años y les manifestaba su emoción, porque no sabía que nadie había subido después que junto a Lauchi Duffel hicieran cima, en 1976.

Tras estas dos apasionantes historias hoy se suman tres nuevas cimas registradas y realizadas a principios de 2015. Asimismo, también hay voces que se adjudican otras cumbres entre 1976 y 2012, sin embargo la Región de Aysén ofrece una y otra vez muchas oportunidades a los amantes de la escalada, dándoles la posibilidad de emprender nuevos desafíos y, siempre, ser los primeros en sus diversas cúspides, muchas de ellas aún sin explorar.

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Por Patricio Espinoza.
Fotografías por Armando Montero e Ignacio Vergara.